Signos y exponentes 25 MIN
Lee R1 a R4. Después haz los siete ejercicios de monomio × monomio (1a–1g) sin abrir ningún desarrollo.
Tres reglas, un solo método y 26 ejercicios resueltos paso a paso. Todo lo que hay en la guía cabe en una idea: multiplicar por partes y después juntar.
Mostrar que comprenden las operaciones de expresiones algebraicas: multiplicación entre monomios, de un monomio por un polinomio, y de polinomios con reducción de términos semejantes.
Toda la unidad se sostiene en esto. Antes de multiplicar cualquier cosa, mira un término y reconoce sus tres partes: el signo, el coeficiente (el número) y la parte literal (las letras con sus exponentes).
Identifica en cada término su signo, su número y sus letras. Si no ves número, el coeficiente es 1.
x = +1x1Signos con signos. Números con números. Y cada letra con su igual, sumando los exponentes.
3a · 2a → 6 · a2Escribe el resultado y suma los términos que sean semejantes: mismas letras, mismos exponentes.
4x − 9x = −5xOcho reglas. Las primeras cuatro son el movimiento 2; las siguientes dos son cómo se reparte una multiplicación; las últimas dos son atajos que siempre se pueden comprobar haciendo la cuenta larga.
Signos iguales dan positivo; signos distintos dan negativo.
Ojo: con tres o más factores, cuenta cuántos negativos hay. Cantidad par → positivo. Cantidad impar → negativo.
Como números normales. Si son fracciones, numerador con numerador y denominador con denominador. Si son decimales, multiplícalos y respeta las cifras.
Ojo: una letra sin número adelante tiene coeficiente 1, no 0.
Porque x2·x3 es (x·x)·(x·x·x): cinco equis multiplicándose, o sea x5.
Ojo: se suman, no se multiplican. Y una letra sola lleva exponente 1: z · z = z2.
Se escriben una al lado de la otra, en orden alfabético para que sea fácil de revisar.
Ojo: x2·y3 no es xy5 ni (xy)5. Cada letra lleva su propio exponente.
El monomio de afuera multiplica a cada término de adentro, con signo incluido. Si adentro hay tres términos, salen tres productos: el resultado tiene tantos términos como tenía el paréntesis.
Ojo: si el de afuera es negativo, todos los signos de adentro se dan vuelta. Ese es el error más caro de la guía.
Dos términos por dos términos son cuatro productos, siempre. Hazlos en orden —primero con primero, primero con segundo, segundo con primero, segundo con segundo— y recién ahí reduce los semejantes. Casi siempre quedan tres términos: los dos del medio se juntan.
Solo se suman o restan términos con exactamente la misma parte literal. Se suman los coeficientes; las letras quedan igual.
Ojo: 3x2 + 5x3 no se puede reducir. Se queda así y está bien.
No son reglas nuevas: son R6 ya resuelta. Úsalas para ir rápido, pero si dudas, haz los cuatro productos y compara.
El orden importa: cada sesión usa lo de la anterior. No se avanza a la siguiente hasta cumplir la meta, aunque haya que repetir la sesión otro día.
Lee R1 a R4. Después haz los siete ejercicios de monomio × monomio (1a–1g) sin abrir ningún desarrollo.
Lee R5. Haz 2a–2e. En cada uno, antes de escribir, cuenta cuántos términos hay dentro del paréntesis: esa es la cantidad de productos que debes obtener.
Sigue con 2f–2i, que es lo mismo de S2 pero con coeficientes incómodos y tres letras distintas. Simplifica las fracciones al final, no en la mitad.
Lee R6, R7 y R8. Haz 3a–3j. Escribe siempre los cuatro productos antes de reducir, aunque veas el atajo: primero la cuenta larga, el atajo se gana después.
Vuelve solo a los ejercicios que salieron mal, con la hoja en blanco y el formulario cerrado.
La regla del plan: primero lo intentas en papel, después abres el desarrollo. Un ejercicio leído no cuenta como hecho — el desarrollo sirve para saber dónde te equivocaste, no para reemplazar el intento.
Un término por otro término. Aquí se practican R1 a R4 y nada más. Intenta primero en el cuaderno; después abre el desarrollo para comparar.
Ahora entra R5. El truco de control: cuenta los términos dentro del paréntesis antes de empezar. Si adentro hay tres, tu respuesta tiene que tener tres.
Cuidado: x3y10 y x3y8 no son semejantes — la x coincide pero la y no. No se juntan.
Cuidado: el primero y el segundo tienen los dos b6, pero uno lleva a7 y el otro a9. No son semejantes.
Dos por dos son cuatro productos. Escríbelos los cuatro siempre, aunque veas venir el atajo: el atajo se usa para revisar, no para saltarse el paso.
Esta es la trampa del bloque: siempre revisa si adentro de un paréntesis hay términos semejantes antes de multiplicar. Si el enunciado del libro decía (2m − 3n) con ene —conviene preguntarle al profesor— el resultado sería 2m3 − 5m2n + 3mn2.
Nunca: (5x − 2)2 = 25x2 + 4. Falta el término del medio, y ese es el que se olvida.
No es suma por diferencia: los segundos términos son 5 y −2, distintos. Aquí no se anula nada.
Distingue: a8·a8 = a16 (se suman: 8+8) y (a8)2 = a16 (se multiplican: 8·2). Acá dan lo mismo, pero son reglas distintas.
No son errores genéricos: son los que esta guía en particular está diseñada para provocar. Si un ejercicio te sale mal, lo más probable es que sea uno de estos.
Multiplicar los exponentes en vez de sumarlos. Al multiplicar potencias de igual base se suman. (Se multiplican solo cuando una potencia está elevada a otra: (x2)3 = x6.)
El signo negativo de afuera llegó solo al primer término. Si el monomio de afuera es negativo, todos los términos cambian de signo.
Reducir términos que no son semejantes. Para juntarlos, todas las letras deben tener el mismo exponente. Y al reducir, los exponentes nunca se tocan: solo se suman los coeficientes.
Olvidar el doble producto. El cuadrado de una resta no es la resta de los cuadrados: al hacer los cuatro productos siempre quedan dos del medio iguales, y esos son el −20x.
Multiplicar sin mirar si adentro del paréntesis había algo que reducir. Revisa los dos paréntesis antes de empezar; a veces el trabajo se acorta a la mitad.
Elevar la letra pero olvidar el número. Cuando un paréntesis completo está al cuadrado, el coeficiente también se eleva.
Pásalas por cada respuesta antes de darla por terminada. Toma treinta segundos y salva la mitad de los puntos que se pierden por descuido.
Si algo no cuadra: reemplaza las letras por números chicos en la expresión original y en tu resultado —por ejemplo x = 2, y = 3— y calcula las dos. Si no dan lo mismo, hay un error. Es la forma más rápida de pillarse sola.
Guía adicional · Multiplicación algebraica OA 6 · 8.º básico 26 ejercicios resueltos